Por si alguno de vosotros no conoce aún cómo somos los mallorquines, os adjunto unos cuantos aspectos diferenciadores de esa rara especie en peligro de extinción.

Pero antes os invito a un paseo por una Palma casi irreconocible……

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MALLORQUÍN AUTENTICO.

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Estamos hablando de un genuino ejemplar de «mayoriscencis pamboliensis»  (especie no protegida y en vias de extinción) :

En su familia siempre habrá alguien que se llame Apól-lonia, Cati, Joanaina, Linita, Xesca, Margalida o Coloma y no le resultan extraños los nombres de Tomeu (o Tolo), Pep, Toni,  Xisco o Maçiá.

A sus padres ni se les pasó por la cabeza llamarle otra cosa que no fueran los nombres de los abuelos.

Ha oido alguna vez a sus padres anunciar que «voy a colgar a los niños», sin alarmarse.

Se extraña que en la Península (este sitio tan lejano y hostil) hagan los bocadillos sin tomate ni aceite y que nadie sepa que es un «reventado» y menos aún de Ron Amazonas.

Se vá a la playa de Es Trenc a «pegar un capfico» y, si es de Palma, la gente le dice al volver ¿ T’has anat tan enfooooora?.

Es absolutamente incapaz, genética y cognitivamente, de entender las diferencias de registro semántico de «ir/venir/volver/subir/bajar/traer/llevar».

Si habla con un amigo por teléfono y le dice que va a su casa le dirá «ahora vengo» y no «ahora voy”.

«Subir y bajar» a Palma es absolutamente aleatorio. Gente de un mismo sitio «sube» o «baja» a Palma, dependiendo del estado de ánimo de cada uno.

Si en una conversación te suelta «no passis pena per aixö» es cuando debes empezar a preocuparte.

Prefiere pagar más por la fruta o las verduras si le dicen que son «mallorquinas», las de fuera se llaman «de cámara».

Está convencido que las ‘quelitas’ con sobrasada es un manjar de dioses, (que lo es).

Pagará auténticas fortunas por un plato de ‘raors’ o un ‘cap roig’ recién pescado.

Cuando vuelve de un viaje a un sitio paradisíaco, (Seychelles, Bali..) a la gente le espeta: “si, peró com à Mallorca no s’hi está”.

Felicitar el santo es tanto o más importante que el cumpleaños, pero casi nunca acierta, “gràcies rei, peró jo no som aubercoc, som dels ases”.

Le cuesta un montón pronunciar ciertas palabras: problema (poblema), semana (sem.mana) ó caramelo (caramel.lo), pero usa términos propios, como “esborrar” o “estijeras” y también “estoy empreñado”.

No le extraña que en los puestos de venta del mercado le llamen “rei” ó “reina”.

“Guapo” es un adjetivo polivalente y no solo referido a entidades vivas. “que coche más guapo”.

Es “deixons” y “sa dallona” son términos deícticos polivalentes, (sirven para designar la relación espacio-temporal) que sirven tanto para señalar un coche como un trozo de pan o el mando a distancia: “pasa’m es deixons de devora sa dallona que está demunt de sa tele.”

Es habitual usar la expresión “bé idó, ja te diré coses”, que significa, de eso nada de nada.

También es muy común la expresión “caaaaaaaaaa” y coloca la conjunción ‘pero’ al final de la frase y acentuada en la última vocal: “sabes que es de caro esto, peró”.

Utiliza la expresión “pa paaaaaam” para referir una caida o una bofetada (una paparra).

Si vá a la playa y alguien le salpica puede decirle “no me esquites”.

No usa sacapuntas, sinó “maquineta”.

Llama a las aletas de buceo “patos” y a los lápices de colores “pinturetas”

Sus mayores llaman a los dibujos animados “periquitos”.

Las albóndigas son “pelotas”

Te saludará con un sonoro “ Uep!, no t’havia vist!.”

No pone los intermitentes en los giros ‘ni pa Dios’  (a nadie le interesa saber a donde vá) y circula por el carril central de la autopista, incluso si no hay nadie más.

Si es de Palma “panesillo”, se sentirá más seguro en el Bronx que en las verbenas de  Binissalem, Costitx o Consell (y algún pueblo más).

Va al fútbol a ver al Mallorca solo cuando vienen el Madrid o el Barça, pero siempre preguntará “¿ i el mallorqueta qu’a fet ?”.

Si en un restaurante no queda satisfecho de la calidad o el trato, no se quejará ni llamará al dueño; simplemente no volverá.

Para lo bueno y para lo malo, somos así.

oooooooooOOOOOOOooooooooo

Un comentario en «Los Mallorquines»

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